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LAS PAMPAS ANTES DE LOS PAMPAS
¿Cómo era nuestra región en la Prehistoria? ¿Que encontraron los primeros pobladores? Las investigaciones indican que el poblamiento en esta parte de las pampas tuvo lugar hace por lo menos 11000 años. Este proceso es parte de otro mayor, el del poblamiento del continente americano, iniciado hace 20 o 30 mil años, desde Berhingia y hacia el sur. La progresiva ocupación del territorio estuvo favorecida por los grandes cambios climáticos globales, y consecuentes modificaciones en el relieve, y en las especies animales que habitaban. Pero, cuales fueron esos cambios? La parte final del Pleistoceno (20/30 mil años AP) estuvo marcada por cambios significativos de clima: las glaciaciones. En nuestra zona, perteneciente a la pampa húmeda. "no hubo glaciaciones (glaciares) porque no existían condiciones climáticas crudas, pero sin embargo había un clima mas seco y frío que el actual". Señala Politis. La región presentaba características de estepa árida, algo semejante a lo que hoy es la pampa seca (provincia de La Pampa). Hace 10 o 12 mil años AP (limite entre el Pleistoceno y comienzo del Holoceno) la llanura pampeana pasa de condiciones de mayor frío y aridez a condiciones mas cálidas y húmedas. Esto habría coincidido, y tal vez determinado, el desplazamiento humano hacia estas Ilanura. Señalamos aquí que la antigüedad de los restos humanos hallados en el yacimiento Arroyo Seco (pdo. Tres Arroyos) ha sido datada en 8500 AP. En esta misma época se habrían trasladado animales que antes vivían en áreas subtropicales, como el guanaco. El hombre llega a esta zona. ¿Pero, qué encontró? La pampa, con paisajes de pastizales y lagunas, un clima algo más seco y frío que el que conocemos, y el mar por debajo de su nivel actual (había mayor cantidad de masa continental). Allí estaban aun mamíferos que se hallaban en proceso de extinción: gliptodontes, perezosos terrestres, caballos americanos, entre otros. Restos de caparazón de gliptodontes y elementos óseos de megaterios hallados en cercanías del río Quequén Salado se conservan en el museo regional "Dr. Carlos Funes", de Coronel Dorrego. Además las pampas se poblaron de otros animales mas pequeños que constituyeron la base de la dieta, y recurso para otras necesidades (vestido, vivienda), como el guanaco, en primer lugar, o el venado de las pampas, el ñandú, el armadillo el coipo o nutria y varios roedores, además de felinos y zorros. Nada más impreciso que llamar "desierto" a esta realidad. Pero si estaba habitada, debemos preguntarnos de que manera vivían nuestros primeros pobladores. DE TOLDOS, CACERIAS Y RASPADORES Como vivían los primeros habitantes de estas llanuras, desde su poblamiento hasta la llegada de los primeros conquistadores (S XVI)? La imagen que muchas veces nos llega sobre los indios de nuestra región refleja solo la realidad descripta por los viajeros que conocieron estas latitudes a partir del siglo XVI. En el mejor de los casos, constituye una postal de algo más de tres siglos de cultura india, hasta su exterminio (fines del siglo XIX). Pero no debemos reducir su historia de milenios de antigüedad a este breve lapso. A falta de memoria oral o escrita (uno de los nefastos legados de la conquista), recurrimos a los hallazgos arqueológicos (herramientas, restos óseos, etc.). Lo indígenas que vivieron en nuestra zona fueron una organización socio-política y económica del tipo "cazadores recolectores". Organizados en "bandas autónomas, compuestas por pocas decenas de individuos, en donde el poder político recae sobre un líder cuya autoridad es más consensuada que impuesta". Se trata de sociedades con un alto grado de solidaridad y cohesión entre sus miembros, y definidamente igualitaria, sin jerarquías marcadas. Las autoras Pérez Amat y D. Scheines , señalan que si bien la forma de subsistencia se mantuvo muy semejante a lo largo de milenios, se produjeron modificaciones en las técnicas y en la forma de los artefactos". Cazadores de la llanura, su estilo de vida era nómade, y realizaban sus desplazamientos a pie. Levantaban sus campamentos a cielo abierto con cuero de guanaco y travesaños. "Para el techo cosen veintiséis cueros de caballo, dejando el pelo hacia afuera, para que corra el agua cuando llueve. El hilo con que lo cosen está hecho de los nervios y de las venas de los mismos caballos. Del mismo modo juntan y cosen otros cueros para los alares de la casa [..]. Están mantenidos estos toldos de palos delgados y alrededor clavados y asegurados con estacas [..] descarnan muy bien los cueros, los soban y suavizan, dejándolos bien delgados [..] ” Esta es la descripción que hace el sacerdote Sánchez Labrador de los indios tehuelches. Los desplazamientos de estos grupos se realizaban periódicamente entre los sistemas serranos de Tandil y Ventania, las costas marítimas, y las llanuras, especialmente aquellas cercanas a fuentes de agua dulce. El objetivo de las movilizaciones, que no necesariamente incluía la totalidad de sitios citados anteriormente, tenía que ver con la provisión de alimentos, conseguir materias primas para construir sus herramientas, o realizar rituales funerarios. De las sierras los aborígenes extraían las piedras (especialmente cuarcita) para fabricar raspadores, raederas, perforadores y puntas de flechas. Estas ultimas eran útiles para la cacerías guanacos (presa que predomina en su dieta), venados y ñandúes, los raspadores y raederas servían para trabajar (pulir, cortar) el cuero, el que sería aprovechado para la fabricación de vestimentas y toldos. El hallazgo en nuestros campos de morteros nos indica que algunos vegetales habrían integrado también su dieta, aunque no practicaron la agricultura. La presencia también de restos de industria lítica evidencia la vocación cazadora de estos grupos. Boleadoras, puntas de flechas con trabajo bifacial, raspadores, e incluso la existencia de fogones y enterramientos humanos, se han constatado en nuestra zona. En márgenes del río Quequen Salado se habría realizado varios fogones, testimonio tal vez de una ocupación más estable de la zona. En el yacimiento Arroyo Seco (pdo. Tres Arroyos) se encontró un enterramiento humano grupal, con algunos elementos de ajuar funerario (collares, ocres rojo sobre los cuerpos, colmillos de zorro) y otro grupo sobre la laguna Sauce Grande. LO QUE VIERON (Y ESCRIBIERON ) LOS CONQUISTADORES "En todo el paisaje no hay más que soledad y desolación, [...]y sin embargo se siente como un placer intenso, aunque no bien definido, al atravesar estas llanuras, donde ni un solo objeto atrae nuestra mirada". Esta es la sensación que causa en el naturalista Charles Darwin el paisaje, al conocerlo en 1833. Y es el "desierto", definición inapropiada con la que una y otra vez se evoca estos territorios previa ocupación del blanco. Territorio poblado constituía una realidad sociopolítica desconocida por el conquistador. En efecto, "si bien la bahía Blanca fue mencionada con frecuencia por los viajeros, estos eran marinos que solo demarcaban en sus cartas un accidente geográfico. Mas allá de la costa, la tierra desconocida con habitantes mas desconocidos aun". Hasta su exterminio, esta región era recorrida continuamente por indios "pampas", termino genérico que se usaba a modo de síntesis para incluir a grupos muy diferentes: tehuelches septentrionales al principio, y posteriormente la fusión con araucanos incluyendo entre ellos a ranqueles, voroanos y cordilleranos. De origen tehuelche era el cacique Cayupilqui. o Cayu Pulqui que en 1781 tenia sus toldos cerca de la actual estación Irene (pdo. Coronel Dorrego), en inmediaciones del río Quequén Salado (Mulpunleufu), según una descripción de Entraigas. El habría sido quien en 1822 logra el consentimiento de varias tribus para realizar un parlamento de caciques sobre el río Sauce Grande: a fin de ajustar una paz duradera con "los indóciles pampas", y por orden del gobierno nacional. "el Coronel García inició la marcha desde la guardia de Lobos [...]. El buen prestigio que había logrado conquistar este jefe en sus expediciones le valió para poder tratar amigablemente con algunos caciques y efectuar con los más díscolos un “parlamento”. El mismo tuvo lugar en las márgenes del arroyo Sauce Grande, en las cercanías de las Sierras de la Ventana, pero fracaso, entre otras causas, por las exigencias de los salvajes", escribe el Mayor Walter hacia 1880. En tanto, desde mediados del siglo XVI, los araucanos (de "aucas" o "aucaes" alzado o arisco en esta lengua) procedentes de Chile, iniciaron un proceso de penetración en el norte de la Patagonia y prosiguió hasta la llanura pampeana Posiblemente movilizados por la presencia de ganado cimarrón y yeguarizos en las llanuras, su avance no se trato de una conquista en el sentido clásico del termino. Se trato mas bien del paciente tejido de una red de relaciones donde el intercambio comercial y las alianzas matrimoniales constituían su fibra mas resistente. Este proceso de araucanizaciòn fue acompañado de la difusión de la lengua mapuche, la mezcla de sangre y la difusión de los rasgos culturales de la araucania, especialmente la platería y el tejido. Mulpunleufu o Pillahuinco, entre los arroyos, y Casuhati en la serranía de la Ventana, son topónimos que evidencian la influencia araucana en la zona. TIEMPOS FUNDACIONALES: DE MALONES, FRONTERAS, FORTINES Y POSTAS. El siglo XIX produce la gran transformación: en un período relativamente corto, esta región pasa de ser tierra desconocida por el blanco, a ser escenario del surgimiento de pueblos y estaciones. Para comprender adecuadamente cómo evoluciona la propiedad, ocupación y uso de la tierra de nuestro partido, dividiremos este período (desde 1830 a 1912)en tres etapas. 1. Primera etapa: de 1830 a 1866. Es la época del régimen de propiedad de la tierra denominado "enfiteusis".Se realizan los primeros pedidos de tierra. El año 1830 marca en nuestros partidos un hito: se efectuó el primer pedido de tierras que actualmente pertenecen al partido de Dorrego. Por entonces los campos que estaban bajo control del blanco se hallaban mas allá del río Salado, y media provincia continuaba recorrida habitualmente por aborígenes. Dos años antes se había fundado la Fortaleza Protectora Argentina, origen de le ciudad de Bahía Blanca, la que junto con el fuerte de Carmen de Patagones eran las dos enclaves de avanzada al sur, totalmente incomunicado por tierra: solo una goleta unía mensualmente estos puntos con Buenos Aires. Podemos interpretar entonces que estas tierras estaban bajo total dominio del indio; de allí la facilidad con la que se entregaban las extensiones fuera de la frontera (de "pan llevar"), como era el caso de nuestros partidos. El 17 de diciembre de 1830 Martiniano Miguens solicita al Gobierno terrenos en nuestro partido, que por entonces pertenecía al de La Lobería o Lobería Grande. El mismo lindaba con el río Quequen Salado, y abarcaba casi todo lo que hoy comprende la circ. XII y XIII. Además de Martiniano Miguens, otros ocho interesados piden terrenos de nuestro partido en estos años (1830/1835, año este de la primera mensura) Por eso surge ahora la pregunta: ¿estas tierras, que representaban las tres quintas partes del partido, fueron ocupadas? ¿Se les dio un uso ganadero o agrícola? ¿Constituyeron verdaderas estancias? El Dr. Funes Derieul, quien ha rescatado y recreado la historia de los dorreguenses, considera que estas tierras no fueron ocupadas y trabajabas. "Lo demuestran las cesiones y transferencias que se efectuaban casi de inmediato". Al observar los registros, se ve que la mayoría de los concesionarios o bien cedía esos derechos, o bien los perdía, "sobre todo se complican los mismos por la actividad de los indios, que buscando los pastos tiernos que orillaban el Sauce Grande desalojaban los arrendatarios que pretendieron posteriormente hacer valer sus derechos". Sólo hay una excepción: Francisco Sosa. Conocido por sus pintorescas anécdotas como "Pancho el ñato", habitó y trabajó una suerte de Estancia, en inmediaciones del Sauce Grande, al sur del paso de las Oscuras. En este primer tiempo, podemos resumir que hay un incipiente interés por estas tierras, aunque de hecho no fueron ocupadas y trabajadas, hubo malones y lucha con el indio por el dominio del terreno, pero no en esta zona, sino en zonas que entonces si estaban en disputa (Bahía Blanca, Azul, Olavaria); si registra el paso de expediciones militares, de especial importancia la del Cnel. Estomba en 1828, cuando se dirige a fundar la Fortaleza Argentina (Bahía Blanca), y atraviesa nuestro partido, ingresando por el Paso del Médano (paraje del Río Quequen Salado hoy campos de Familia Bustos) 2.Segunda etapa: de 1866 a 1877, desde el establecimiento de la línea de frontera sobre el Quequen Saldo hasta el ultimo malón. Este tiempo lo caracteriza la lucha por el dominio de la tierra de nuestro partido, y cuyos acontecimientos involucraron a nuestro partido. Hasta ahora la lucha con el indio no tenía por escenario este espacio de la pampa. Pero continuando la política de avance gradual de la frontera al sur, por medio del establecimiento sucesivo de fortines y fuertes, se establece en 1866 una nueva línea de frontera, coincidente en su parte sur con el curso del Quequen Salado. La nueva frontera estimulo los intereses por estas tierras, y eso se observa en el crecimiento de las pedidos de arrendamiento en la década de 1870. Veamos: "El Jefe de la frontera Costa Sur (...) procedió dentro de sus Posibilidades a formar un nuevo campamento sobre el Quequén Salado, 11 leguas al oeste del anterior [se refiere al Arroyo Claromecó ]. La nueva línea de defensa era difícil de franquear si se vigilaban sus pasos. Por eso construyeron en esos lugares, de sur a norte, los fortines Libertad, Año Diez, Campamento, Buenos Aires y Marcos Paz. Cada uno estaba guarnecido por un oficial, un sargento, dos cabos y nueve soldados; además contaba con un cañón empleado para la defensa y para dar aviso al comando en caso de invasión". En las memorias del Ministerio de Guerra de entonces, se lee que los fortines de entonces eran de construcción circular. "siendo el diámetro de cada uno de ellos de 20 metros, teniendo un muro en talud de un metro de altura por 50 centímetros de espesor, con el foso de 4 metros de boca por 3 de profundidad. Un contrafoso cuadrado que tiene 100 metros por lado, viniendo a resultar una superficie de 10.000 metros cuadrados, que encierra el foso del fortín y el potrero para la caballada, siendo este cuadrado también y teniendo una longitud de 20 metros por lado, dos ranchos en forma de cabaña, construidos con caña tacuarilla, barro y techados con juncos; y un cañón de con las municiones correspondientes". Esta nueva línea de fortines se habría emplazado sobre el margen oriental del Quequen Salado, es decir en el actual partido de Tres Arroyos. En cambio, el fortín Marcos Paz se habría instalado en la confluencia del Quequén Salado con el Pillahuincó. En 1868 se modificaría la frontera, que pasaría a ser una línea imaginaria uniendo Bahía Blanca, fortín Pavón (Saldungaray) y fuerte Belgrano (hoy Pringles). A poco de establecerse la nueva frontera, se producirán algunos enfrentamientos y penetraciones del indio, generalmente de lanzas que respondían a Calfucurá, quien había logrado paulatinamente la subordinación de las distintas tribus de la región. Nombraremos solo algunos malones, como el de ese mismo año protagonizado por 1200 indios que combatieron con el Cnel. Machado a la altura del río Quequen Salado. En 1.867, tal vez el 30 de octubre, los indios atacan un fortín "defendido por el río Quequén Salado de un lado, siendo inaccesible por un arroyo igualmente barrancoso del otro", y que se trataría del fortín Marcos Paz. Especial importancia tiene el malòn de 1870, en las jornadas del 14 y 15 de junio. A la cabeza se encontraba el mismo Calfucurá, y contaba entre sus indios a los "salineros" y "tapalequeneros", además de petegonenses. Se produjeron saqueos y muertes, y lograron arrear cerca de 40.00Ú animales. Los contemporáneos lo consideraron "el mas grande efectuado desde 1855 a la fecha". En 1877 tenemos registro de lo que habría sido el último malón en nuestra zona, a la altura de los campos del Indio Rico, entre el 5 y el 14 de agosto de ese año. 3. Tercera etapa: período de crecimiento demográfico, desarrollo e institucionalización. Este período se extiende desde los otorgamientos de tierra en propiedad y el establecimiento de galeras y postas (1878 y 1881, respectivamente) hasta el surgimiento de la localidad de Oriente. En estos años presenciamos el fin del "Problema del indio", y con ello, el fin del indio. La llanura pampeana se abría ahora a una nueva realidad: la del campo, el tren, los pueblos y el puerto. En 1878 una ley provincial consagra la propiedad de la tierra, y se constatan dos años más tarde un total de 78 propietarios en los campos del futuro partido de Dorrego. En tanto, hacia 1881, podemos encontrar los primeros rastros de galeras de la empresa "La Protegida", las que al unir Tres Arroyos con Bahía Blanca, atravesarían nuestro partido. Es muy interesante el dato precedente, pues nos da la pauta de la aparición de un nuevo modo de ocupación y poblamiento de la campaña (aún no había pueblo alguno en el partido), junto con las galeras, aparecen los caminos, las esquinas, y pulperías, que muchas veces servían de postas. Las galeras de "La Protegida", que por el "Paso de Larrosa" o "La Rosa" vadeaban el Quequen Salado, tomaban camino hacia Bahía Blanca por el centro del partido (por "La Fe", negocio de Cabello y sede de las primeras autoridades distritales) o por "la costa" (es decir, por "La Sirena"), según lo señala el diario El Argentino (Bahía Blanca), de septiembre de 1885. Para esta época no había aun centro poblado en el partido, diseminadas por la campaña, al menos una decena de esquinas, pulperías o postas, entre ellas “La Blanqueada” de los gauchos”, “ La Flor del Perdido”, “ Las Tres Naciones”......... Mientras tanto, comenzaban las obras para unir por el ferrocarril a Bahía Blanca con Tres Arroyos. En noviembre de 1887 se sanciona la ley de Centros Agrícolas, que fomentaba la creación de ejidos urbanos en la campaña, allí donde pasase o fuera a pasar el ferrocarril. Un mes mas tarde, el 29 de Diciembre, se crearía el Partido de Coronel Dorrego, con tierras de Tres Arroyos, Coronel Pringles y Bahía Blanca. En 1890, el 9 de Abril, se crea el “Centro Agrícola Coronel Dorrego”, hoy Coronel Dorrego, donde se asentarían las autoridades comunales, que entonces eran un conjunto de “municipales”, reunidos en la “Honorable Corporación Municipal”. Unos años mas tarde la empresa Ferrocarril del Sud avisa que ya están finalizadas las obras, y el 2 de diciembre de 1891 quedan inauguradas las estaciones San Román, Las Mostazas (Coronel Dorrego), Aparicio e Irene, cada una de las cuales seria centro de desarrollo poblacional, generando pequeños comercios de ramos generales, demanda de mano de obra inmigrante, una escuela, una cooperativa, y en casi todos los casos un club de fútbol. Para resumir, podemos observar que en este periodo hay tres variables que se van a complementar, una vez finalizados finalizado el “problema del indio” : el caudal inmigratorio, el ferrocarril y un modelo económico agro-exportador. Esta dinámica entre los factores citados conocerá el auge de los pueblos de campaña, y su detrimento cuando el modelo entre en crisis, entrado el siglo XX.
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